Ya todos lo saben desde que algún sabio lo dijo: el tiempo es relativo. Y yo entiendo que relativo para cada cual. Para fuz, por ejemplo, el tiempo está dividido en etapas, que si no se cumplen lo alteran por completo. 7:00 hora de levantarse, 9:00 hora de quedarse solo mirando por la ventana, 10:00 a 16:00 hora de la siesta, 18:25 hora en que llegan d y s y recibe comida de regaloneo, 19:00 hora de jugar a la persecusión, 22:00 hora de acostarse.
Me imagino que lo que todos nosotros llamamos un día para el son como cinco...por algo los gatos viven menos que nosotros, pero se supone que llegan a la misma edad.
Así es que he estado pensando en esto del tiempo y su relatividad. En cómo uno quiere que avance más rápido o a veces más lento, dependiendo de la edad. En cómo uno le exige y le demanda. En cómo uno no le tiene paciencia. Algún budista ya lo debe haber dicho: hay un tiempo para cada cosa y para cada quien. A muchos les pueden estar pasando cosas que uno quiere hace tiempo que le pasen y nada. Lo que tarda tiene que tardar lo que tiene que tardar. No más, no menos. Aunque parezca demasiado.
Por eso, estoy tratando de evitar contar el tiempo. No quiero pensar tanto en cuánto llevo ni en cuánto me falta. Quiero estar en lo que estoy mientras el resto comience a aparecer y lo otro se desvanezca en las sombras del pasado. Consuelo de tontos, quizás. Pero consuelo al fin y al cabo.
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3 comentarios:
Me encantó la siesta de 6 horas. Quiero ser tu gato.
jajaja
yo también. Lo envidio. Su vida es muy placentera. ¿Será que el día tiene dos noches y no nos hemos dado cuenta?
¡Claro! Y cada día humano son dos días de Fuz. Igual tiene el duro trabajo de entretener a sus padres... el pasto del lado siempre parece más verde.
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